La vida es movimiento

Corro. Corro como un hombre libre. Como quien puede. Hombre de pies y manos que rompe la resistencia del viento. Rompo todo aquello que me parece justo romper. Y construyo todo aquello que construye. Quiero correr hasta que el cuerpo se rinda y siga sola mi alma. Y sólo con ella será suficiente.

Siento mis pulmones llenos de aire, mis venas con sangre correr, y mi memoria con recuerdos, anhelos y esperanzas. También siento tu voz, se destaca de las del resto. Me dices que te gustaría acompañarme, correr a mi lado. Tú no lo sabes, pero siempre estás; no a mi lado, sino conmigo. En mí.

Mis pupilas se dilatan, mi garganta se seca y pienso que todo es más bello en estas circunstancias. A mi ahora, no cambiaría por nada. Yo sólo corro. Yo hago todo eso. Y veo, veo mucho, tanto como pienso, tanto como callo. Pero no te confundas, no estoy escapando. Estoy corriendo para ganarme un lugar. No importa cuál, sea cual fuere, será mío. Hacia allá voy y tú vas conmigo. También me verás llegar y celebrarás mis logros tanto como yo. Quizás hasta lo hagas más. Porque en eso somos iguales. Celebrar la vida requiere de un abrazo, y eso, en ningún lugar o momento se podrá hacer solo.

 

Autor: Lucas Martín Báez

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