El momento de inspiración

Hace unos años se dio a conocer una investigación que indagó sobre las posibles fuentes de inspiración que tuvo Miguel de Cervantes Saavedra para crear “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Si bien se trata de una hipótesis, hay documentos que aluden a ciertos hechos ocurridos en el pueblo del autor y que tienen coincidencia con su obra. Es decir que esta obra surgiría de las experiencias vividas y oídas por Cervantes que fueron ficcionadas por él para convertirla en una novela magnífica.

Al igual que Cervantes muchos escritores consagrados han alcanzado la inspiración partiendo de experiencias personales o cercanas. Algunas biografías de grandes escritores pueden precisar con lujo de detalle cómo estos consiguieron ese momento de inspiración para lograr una gran obra literaria.

¿Pero cómo es vivir un momento de inspiración?

¿Funcionan los clichés?

Prender velas o sahumerios; tener siempre la guitarra sobre el sofá; ¿con música de fondo o un grito a toda voz?; leer novelas u ojearlas de aquí para allá; acercarse a la ventana junto a un cigarrillo y una taza de café, con mirada pensante como vemos en las películas. Puede que nada encuentres con estas estereotipadas metodologías y te preguntes: “¿Por qué? Si a todo el mundo le funciona…” Pues en mi humilde opinión, el “a todo el mundo le funciona” no es real ya que la inspiración a todos nos surge de maneras diferentes y en momentos diferentes.

Para comprenderlo mejor deberíamos entender de qué hablamos cuando decimos inspiración.

Según el Diccionario de la Lengua Española de la RAE (Real Academia Española) la inspiración es: Del lat. inspiratio, -?nis. “Acción y efecto de inspirar o inspirarse.”

(Yo diría: “RAE, gracias por el aporte pero no me has dicho mucho…”)

Mejor es la definición que nos da el Gran Diccionario de la Lengua Española de Larousse Editorial, que dice: “Estado propicio para cualquier creación del espíritu, en especial aquel en que el artista produce su obra sin esfuerzo aparente y con fluidez.”

Sin dudas, esta definición es la que más se aproxima a lo que en general se entiende por inspiración: la idea de que algo nos asalta, nos domina y nos potencia; conceptos como la musa, la chispa, momento mágico, arrebato, iluminación, etc. Aunque, personalmente, considero que estos son abordajes románticos sobre la inspiración.

El sólo hecho de pensar que la creatividad nos abordará siempre de forma impredecible me genera risa. No niego que a veces nos asalta en los momentos menos pensados pero, en mi opinión y experiencia, a la creatividad no hay que esperarla sentado sino salir a buscarla, encontrarla y nutrirla.

Para mí el camino está hecho de búsquedas, y ellas deben iniciarse en nuestros goces y disfrutes, en aquellos lugares o en aquellas prácticas que nos entusiasman, nos entretienen o nos movilizan de alguna forma.

En suma, si se me permite un consejo, te diría que busques tu inspiración en aquellas cosas que te motiven, que te gusten, que te fluyan. Con el tiempo el método se irá perfeccionando y encontrarás variantes que te resultarán más cómodas. Por ejemplo, si tu lugar es el asiento del subte pues hazte varios viajes. Si tu lugar es el banco de una plaza, acude a él con lapicera y cuaderno, o simplemente con el celular, y déjate llevar por tus ideas (recuerda que lo importante es que los pensamientos fluyan, sin estructuras ni condicionamientos, aunque al principio parezcan sin sentido). Deja que el entorno te hable, te genere propuestas, y escribe todo lo que se te ocurra. Anota siempre, hasta las ideas más descabelladas.

Los borradores son como una caja repleta de piezas de rompecabezas, aunque estemos necesitando tan sólo una, deberemos husmear la caja entera y revolverlas todas. Eso es inmiscuirse siempre en un torbellino de ideas que dialogan entre sí, y juntas logran conformar una idea superadora.

No esperes a la “musa inspiradora”, no esperes a nadie. Sal a encontrarte con tu creatividad a los lugares donde sabes que la puedes hallar. Piensa que nadie te conoce como tú mismo. Y así la inspiración  llegará, dando nueva luz a nuestros pensamientos y sentimientos.

Y si por casualidad eres una persona que hace años toma el mismo camino hacia el trabajo, con la mente en blanco, sin que algo despierte al menos tu curiosidad; entonces, mi amigo, necesitas un cambio de aire. Cambia algo de tu rutina y anímate a vivir nuevas experiencias. Para eso no es necesario que te mudes o cuentes con mucho dinero, de seguro encontrarás muy cerca algunas propuestas de actividades que nunca antes hayas considerado.

Haz el ejercicio y repiensa: ¿Cuándo y dónde tengo mi momento de inspiración?

 

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¡Hasta la próxima!

 

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