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Antoine de Saint-Exupéry: alma de niño

Antoine de Saint-Exupéry: alma de niño

Hace algunos días atrás estuvimos hablando de las amistades fabulosas de la literatura y la ficción, y entre ellas recordábamos la bella amistad entre el Principito y el zorro. Lógicamente, cuando hablamos de El Principito, el pensamiento nos lleva a imaginar también a aquel hombre aventurero, creador de esa historia que dejó huella en la literatura mundial y que hasta el día de hoy nos conmueve: Antoine de Saint-Exupéry.

Este novelista y aviador francés nació el 29 de junio de 1900, en Lyon, Francia. Antoine de Saint-Exupéry fue el  tercero de cinco hijos de una familia aristocrática francesa, ya que su padre (que falleció cuando él tenía tan solo cuatro años) poseía el título de vizconde. Más allá de eso, vivió una infancia feliz en las propiedades familiares y mantuvo siempre un estrecho vínculo con su madre, quien lo influenció con su sensibilidad y cultura.

Sin dudas, tanto su amor por la literatura como por la aviación eran absolutamente irrefrenables y fueron las pasiones que marcaron su corta e intensa vida. Sus múltiples experiencias como piloto alimentaron su imaginación e inspiraron sus relatos, que hasta hoy emocionan a niños y adultos con su sencillez y profundidad.

 

Una foto de Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry

Era un hombre alto y muy robusto, un poco torpe en sus movimientos, socialmente tímido, y tenía algo infantil en el rostro. Su amigo piloto, Rufino Luro Cambaceres, lo retrató así: «Ancho de espaldas, sus brazos colgando a lo largo del cuerpo, con un caminar cuya marcha se hacía ondulante, semejaba un oso». Dicen también que Antoine era físicamente poco agraciado, a los veintinueve años ya se le caía el pelo, y no tenía mucho éxito en el campo amoroso.

Vivió en Buenos Aires poco más de un año (1929), donde trabajó como director de la Aeroposta Argentina, filial de la Aéropostale, con la misión de organizar la red de América Latina. Allí transitó una larga soledad afectiva, pero finalmente la vida lo recompensó y se fue de esa ciudad muy enamorado y en pareja con la que luego sería su mujer: la escritora y artista salvadoreña Consuelo Suncin.

 

Las principitas de Concordia

Existe un dato que muchos aún ignoran sobre la experiencia vivida por el escritor francés en Argentina: se trata de las vivencias que tuvo en la ciudad entrerriana de Concordia. Dicen los investigadores que estas fueron inspiradoras de El Principito, el libro más vendido y traducido en todo el mundo después la Biblia. De hecho, un artículo de 1932 firmado por Antoine de Saint-Exupéry y publicado en una revista francesa se titula: «Princesas argentinas». Allí cuenta sobre dos jovencitas que vivían en un castillo en la provincia de Entre Ríos, tenían domesticados dos zorros y algunas víboras, y su madre cultivaba rosas.

Cuenta la historia que un día entre diciembre de 1929 y enero de 1930 el Latecoere que volaba Saint-Exupéry se averió, y el piloto debió aterrizar de emergencia en el campo que veía debajo. En ese aterrizaje una rueda del avión pisó una vizcachera y el avión se averío. Mientras Saint-Exupéry revisaba el alcance del daño, las risas de unas chicas, que se burlaban de él en francés, llamaron su atención: eran Susana y Edda Fuchs, las hermanas de 12 y 18 años que luego inspirarían al autor de uno de los libros más leídos de la literatura universal.

Susana y Edda, sorprendidas de que el escritor y piloto las entendiera, fueron a pedir ayuda a su padre, Monsieur Fuchs. Fue él quien llevó al aviador al castillo de San Carlos, el palacete gastado donde vivía la familia en un recodo agreste del Salto Chico del río Uruguay. El castillo era una mansión de estilo Luis XV construida en 1888 por el hijo de un rico banquero francés, Eduardo Demachy, en una de las zonas más altas de lo que hoy es el Parque San Carlos. Esta casa llevaría al piloto de regreso a la tierra de su infancia en Saint Maurice de Rémens, y esto le serviría de inspiración para escribir «Oasis«, el quinto capítulo de su novela «Tierra de hombres».

Castillo de San Carlos

Las dos jovencitas, Susana y Edda, cautivaron al escritor y devinieron en leyenda como musas inspiradoras para El Principito. La confirmación parece llegar de la voz de Saint-Exupéry, que realizó varias grabaciones en 1941 en su casa de Nueva York, destinadas al cineasta Jean Renoir para realizar un film que no llegó a concretarse.

Por su parte, el realizador Nicolás Herzog  (concordiense por adopción) junto a Lina Vargas , en su libro “Las Principitas” han recuperado la historia (un poco cierta, otro tanto mito popular) que ubica los orígenes de «El Principito» en las afueras de Concordia. Además, con el material obtenido en la etapa de investigación, Herzog filmó el documental “Vuelo nocturno. La leyenda de las princesitas argentinas”, que se puede ver online haciendo click aquí.

 

10 datos de Saint-Exupéry que tal vez no conocías:

accidente en el Sahara (1935)

Accidente en el desierto del Sahara.

  • Antes de la II Guerra Mundial, Saint-Exupéry trabajó para el correo postal francés en vuelos internacionales (1926).
  • Inició su carrera como escritor el año que fue enviado a Argentina. Su primera novela corta fue titulada “El Aviador”.
  • Alcanzó reconocimiento público cuando escribió “Vuelo nocturno” (1931), obra en la que plasmó sus experiencias como piloto.
  • Durante su vida, el piloto francés se estrelló en numerosas ocasiones. La más conocida, cuando cayó en el desierto del Sahara el 30 de diciembre de 1935. Él y el mecánico aviador André Prévot sobrevivieron de milagro.
  • Su máxima obra, El Principito fue escrito durante su estancia de 27 meses en Estados Unidos y él mismo realizó las ilustraciones. La obra fue publicada en 1943.
  • Antes de convertirse en piloto, Saint-Exupéry estudió Arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de Francia, aunque no terminó la carrera.
  • Se casó con la escritora y artista salvadoreña Consuelo Suncin; ella es considerada la musa del escritor francés, su “rosa”; y con ella vivió una relación tormentosa, separándose y reuniéndose a través de los años.
  • Saint-Exupéry desapareció el 31 de julio de 1944 durante una misión de reconocimiento.
  • En septiembre de 1998, un pescador francés halló un brazalete de plata con los nombres de Saint-Exupéry y su esposa Consuelo, lo que reavivó el interés.
  • Recién en 2003 los restos del avión pudieron ser recuperados y autenticados como la nave de Saint-Exupéry.

 

Las obras de Antoine de Saint-Exupéry

1926: El aviador

1928: Correo del Sur

1931: Vuelo nocturno

1939: Tierra de hombres

1942: Piloto de guerra

1943: El principito

1944: Carta a un rehén

1948: Ciudadela

1953: Notas de juventud

1953: Cuadernos

1955: Cartas a su madre

1982: Escritos de guerra

2007: Manón, bailarina

2008: Cartas a lo desconocido

El principito

El principito (1943).

¿Qué te pareció la vida de Antoine de Saint-Exupéry? Un hombre sencillo más allá de sus orígenes aristocráticos, aventurero; amante de la libertad que sólo le daban los vuelos y la escritura; quien tenía un trabajo ordinario que se encargó de transformar en extraordinario; y quien supo dejarse maravillar por vivencias cotidianas para describir sentimientos y valores universales. Inspirador, ¿no?

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