8 pasos para comenzar a escribir y no morir en el intento

¿A quién no le ha pasado? Tenemos una idea o al menos una intuición, una sensación, y queremos escribirla. Y cuando nos sentamos a escribir suena el teléfono, nos reclaman nuestros hijos, caen visitas, o simplemente se nos pasa el tiempo frente a la computadora o el papel en blanco, sin que podamos escribir absolutamente nada. ¡A no desesperar! Con esta simple guía ya podés empezar a hacer realidad tu sueño de escribir.

Paso 1: Elegir el ritual que más te guste

Como la mayoría de las cosas, la escritura requiere práctica, entrenamiento y constancia. Pero también es cierto que aprendemos mucho más rápido aquellas cosas con las que nos sentimos cómodos, que nos causan placer y satisfacción. Por eso, antes de encarar la práctica de la escritura como una obligación, tenemos que predisponernos a dedicar ese tiempo para nosotros, para conectar con nuestra creatividad y nuestras emociones, de manera que la escritura fluya más fácilmente y nos vayamos amigando con ella.

Claro que, antes que nada, es importante encontrar el espacio y tiempo adecuados. Pero además, podemos establecer una especie de ritual que nos predisponga mental y físicamente, por ejemplo: levantarnos temprano, hacer unos minutos de yoga, prepararnos una infusión que nos acompañe, comer algo (nunca en exceso), escuchar una canción que nos guste mucho, ordenar nuestro escritorio, apagar el celular, etc.

Paso 2: Sobre qué voy a escribir

Hay veces en que la idea nos está dando vueltas por la cabeza y sólo nos hace falta escribirla, o definir otras informaciones que la complementen. Pero hay otras veces en que no logramos dar con una idea que nos convenza, simplemente nos parece que no sirve o no es suficientemente valiosa. Aquí haremos un STOP: en la etapa creativa todas las ideas sirven, no las descartes, sólo escríbelas. Esas ideas son parte del proceso creativo y podrían llevarte a la obra de tu vida, ¿por qué no?

Podemos escribir sobre cualquier cosa, nuestra mascota, un lugar que nos guste, la historia de cómo aprendimos a andar en bicicleta, o las peripecias que debimos pasar para conseguir nuestro primer trabajo. Sólo tenemos que tener en claro a quién le queremos contar nuestra historia.

Paso 3: Haciendo mis primeras anotaciones.

Una vez que hayamos elegido nuestro tema, nos ayudará contestar las siguientes preguntas:
1. ¿qué?
2. ¿quién?
3. ¿dónde?
4. ¿cuándo?
5. ¿por qué?
6. ¿cómo?
7. ¿cuál?
8. ¿cuántos?
Y a esas preguntas básicas, que irán delineando nuestra historia, le agregaremos un plus:
Pensemos con los 5 sentidos y describamos las situaciones, objetos, personas: ¿cómo se ve, se sientes, se hueles, se toca o saborea? Te puede ayudar grabar tus ideas con una grabadora o con el teléfono celular.

Paso 4: Armar el primer borrador.

Puede ser en la computadora o a mano, en papeles de notas o en un diario. Fundamentalmente tenemos que tener en claro:
– cuál es la situación inicial,
– cuál es el desenlace al que queremos llegar y
– cuáles serán los conflictos que habremos de describir para llegar a ese resultado.

Paso 5: Ordenar las ideas en una estructura.

En el colegio nos enseñan la estructura básica de Principio-Nudo-Desenlace. Y para comenzar a escribir, sigue siendo la más acertada.

A medida que avancemos en nuestra práctica podremos ir complejizando la estructura y extendiéndonos en la longitud. En próximos artículos veremos distintos tipos de estructuras.

Paso 6: Escribir.

Empezar con la simple estructura: Sujeto-Verbo-Predicado. Preferentemente oraciones cortas. No abusar de adjetivos o adverbios porque eso cansa al lector. No utilizar palabras difíciles o técnicas a menos que el texto lo amerite. Recordemos que nuestro objetivo tiene que ser contar algo, transmitirlo a otra persona de manera que lo pueda apreciar, no hacer alarde de nuestro vocabulario o uso del lenguaje.

Paso 7: Revisar el texto con ojo crítico.

Acá sí nos ponemos detallistas: revisamos nuestra ortografía (incluidos los errores de tipeo), gramática, coherencia y cohesión. ¿Tiene sentido lo que escribí? ¿Logro transmitir mis ideas? ¿Es claro o deja partes confusas? El uso de los verbos, ¿tiene coherencia cronológica? ¿Estoy escribiendo como hablo? Ojo con esto último: no es lo mismo hablar que escribir porque la información disponible es diferente. La escritura necesita brindar más información para que se comprenda el mensaje en cualquier contexto que sea leída.

Y en ese sentido, siempre funciona darle nuestro escrito a alguien más para que nos haga una devolución o nos marque cosas. Suele ocurrir que cuando uno se concentra demasiado en algo, no logramos tomar la distancia suficiente como para encontrar las fallas. Por eso, confía en alguien más!

Paso 8: Dejar descansar el escrito y revisar nuevamente.

Finalmente también es útil dejar reposar un tiempo nuestros escritos antes de una última revisión. Al dejar pasar el tiempo nos estamos dando la oportunidad de asentar nuestras ideas y nuestras sensaciones. Luego podremos releer más fríamente nuestra producción y darnos cuenta de si realmente está expresando lo que queríamos o aún es necesario hacerle algún retoque.

Eso es todo. Paso a paso.

No hay grandes misterios, sólo es necesario proponérselo y ser constante. El único secreto para que por fin realices tu sueño de escribir es practicar. ¡Y aquí, en Bellas letras, estamos para acompañarte!

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